
La vida espira en el momento que menos esperamos,
arrebatada por la oz del implacable oscuro
cubierta de malas influencias nacidas del inframundo.
Tinieblas acechan estos tiempos,
comandados por lo vil del sentimiento que inunda los corazones,
anda dianbulante como cazador furtivo en el asecho final.
La morada del oscuro reposa dentro de aquel que deja cubrirse de ese malévolo mal,
fluye y acaba las vidas tomando sus almas y se va.
